Sello del Triángulo

sello


Para nosotros el Sello alude al camino iniciático que estamos empeñados en sobrellevar, con un  total compromiso de nuestra parte.

El nombre San Juan Bautista, no solo representa nuestro Triángulo por estar situados en la provincia argentina que lleva dicha denominación en su honor; sino que además hace alusión a este doble carácter cristiano y masónico que, como pertenecientes al Régimen Escocés Rectificado, nuestro Triángulo abraza.

El Fuego está presente en las fogatas  conmemorativas de  las celebraciones populares en honor a los dos San Juan. Estas fiestas ígneas tienen una de sus explicaciones en que antiguamente las purificaciones eran operadas no solo por el agua del Bautismo de San Juan, sino también por el fuego, habiéndose perpetuado esta simbología en la Masonería.

Particularmente, el fuego es purificador en cuanto quema las imperfecciones, destruye las fuerzas del mal, siendo junto al agua un símbolo de transformación y regeneración.

El Fuego en el Cáliz y con el INRI misterioso en su base, nos sostiene alimentando nuestro Deseo de Iluminación. Además simboliza nuestra ofrenda a los pies del Infinito, indicando la necesaria disposición interior.

Detrás se encuentra la Escuadra y el Compás, indicando que todo proceso de Regeneración se da de acuerdo a Número, Medida y Peso y que la Masonería es la Guía que nos podrá acercar a la Puerta intima en nuestro interior. 

San Juan Bautista, junto a San Juan Evangelista, reemplazaron al Dios pagano Jano, quien simbolizaba las Puertas del Ciclo Anual; los solsticios adoptados como simbología fundamental por la Masonería. Para los cristianos, la Puerta que abre Juan el Bautista es la que recibe al Cristo, representada en el Sello por el Crismón. Las Sagradas Escrituras dan contundente prueba del simbolismo solsticial de Juan el Bautista: “Preciso es que Él crezca y yo mengüe”, nos dice el Evangelio de San Juan.

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